Epifanía

La cena con la mamá de Nando estuvo genial, es una mina tan divertida como dinámica. Cocinó rico, y me preguntó mil cosas durante la comida, pero nada referente a mi relación con Nando, incluso me dijo, que le parecía bárbaro eso de que cada uno siguiera en su departamento."La convivencia desgasta, querida". Y por suerte ni habló de matrimonio, y menos de nietos, algo que mi vieja ya me tiene podrida. Me encanta Chechu, se llama Mercedes pero le dicen así. Es súper canchera.
Esa noche se fue a dormir antes, y yo le dije a Nando que no me daba quedarme ahí, así que subí, y al rato vino él a apachucharme en mi camita. Adoro que me mande un SMS y me diga: "tengo los pies fríos, subo a que me los calientes". Claro que yo lo último que pienso es en calentarle son los pies. Esa noche cogí con tantas ganas como en los primeros tiempos, no sé por qué, sería que sentía que todo estaba saliendo bien. Y que las cosas se iban poniendo cada día mejor.
Por la mañana, Mona se lo cruzó en mi umbral, él bajaba a desayunar con su madre, y ella venía a hacerlo conmigo. Ya me estaba rompiendo las bolas con SMS desde las ocho de la mañana, quería que le contara todo. Así que organizamos desayuno y luego nos iríamos al gimnasio.
-Contáme, contáme, quiero detalles, mostrame fotos, hacéme un análisis onda Grondona, quiero saberlo absolutamente todo, me oíste, hasta que perfume usa- me dijo a mil por hora, y luego paró, me miró, hizo un pequeño silencio y con carita totalmente Smile, remató- Ay, Mali... te convertiste en una novia formal.
-Ni me digás.
-Es que conocer a la madre de tu chico, o sea tu suegra, es avanzar un casillero en la relación.
-Mientras ese casillero no me lleve a la perdición- rezongué un poco de mala leche.
Porque la verdad mi suegra, puaggg odio esa palabra, la mamá de Nando es encantadora, es una mina joven, a él lo tuvo a los 19, re piola, linda, hizo mil cosas en la vida. Yo le decía que había vivido como tres vidas. "Una pero intensa", me contestó.
Con un bebé y todo se recibió de arquitecta, y trabajó unos años en un estudio, luego se puso el suyo y le fue bastante bien. Siempre fue muy independiente. Lo cierto es que no tuvo un buen matrimonio con el padre de Nando, parece que se embarazó a los 18 y su familia y la de su novio le impusieron el casamiento, típico de esos años. La tipa fue una madre totalmente sui generís, jamás le cocinó una torta a sus hijo, pero jugaba a disfrazarse con él. Por su trabajo viajaba mucho, y en unos de esos viajes se enamoró de un tipo más joven que su marido, cuando vino del viaje, sin pensarlo dejó todo, se divorció y se fue a vivir con él. Tuvo un hijo, que luego murió de chico de leucemia, y también se divorció de su segunda pareja que era un artista plástico español sumido en la droga. Luego de estar varios años sola, empezó con el yoga, y se convirtió en una experta profesora de yoga. Incluso fue a la India a perfeccionar la técnica. Pero, cuando volvió de su viaje conoció a un psicólogo brasileño y se juntó con él, y se fue a vivir a Río de Janeiro, de esto hace cinco años.
Su nueva pareja es quince años menor, pero te juro Mona que a ella les das esos años menos, Nando dice que Leo, así se llama es macanudo, y que su madre con él está feliz. Sabes que mi sue…, digo la mamá de El del Cuarto, me trajo de regalo una tanguita con los colores de Brasil, porque él le contó como nos conocimos, no sé Monita pero ese karma de la tanga es algo que no me lo voy a poder sacar más de encima. Me dio una vergüenza cuando me la dio.
-Pará, pará, pará…vamos por parte. Primero no me hagas acordar de esa maldita tanga por la que perdimos el mundial la puta que la parió, pero segundo, y lo más very important, ¿vos te estás escuchando Mali?, me contás todo de tu sue…, sí "suegra" carajo, decílo con todas las letras, que es desinhibida, que tuvo tres parejas, que es divertida, nada convencional, que está con eso de la New Age, es inteligente, y encima tiene humor y te hace la broma de la tanga… ¡Mali tu suegra es igual a vos!
En este momento tuve una epifanía, o mejor dicho, Mona me la provocó, sí, sí, sí…somos parecidas. Si lo pienso bien, ¡es cierto!
Nando se fijó en mí porque yo soy como su madre… se enamoró por eso.
-Nooooooo puede ser, por eso me gusta mi suegra, me veo reflejada en ella con 20 años más encima. ¡¿Dios y éso es bueno o malo, Mona?! –le dije como librando la piedra libre- ¡¿Es bueno o es malo?!

*

Suegra off Corín Tellado

Ay, no estoy preparada para esto. No se puede pensar en que de pronto aparece de la nada la madre de tu novio. O sea tu suegra. No se puede. En estos momentos, cómo me gustaría ser la protagonista de una novela de Corín Tellado.
Cuando tenía 13 años, me había hecho amiga de una vecina que se había casado muy joven, a los 17. Era una chica de 19 años y ya tenía un hijo, a veces nos pedía a una amiga y a mí si podíamos cuidarle a su bebé, por lo general lo dejaba durmiendo la siesta y ella aprovechaba para hacer trámites. El baby dormía, por suerte, muy plácidamente. Era un trabajo fácil.
Lo mejor de esas tardes en que hacíamos de niñeras era que la vecina era fanática de Corín Tellado, y tenía todas sus novelas. Cuántas siestas de verano nos quedábamos como guardianas del sueño del niño leyendo las novelas de la escritora española. Como hacía calor, y la casa no tenía todos los lujos, con mi amiga nos acostábamos sobre las baldosas frías de living, con las piernas arriba del sillón, leyendo las historias de amor. En la puerta de la adolescencia devóramos esos libros que siempre terminaban con una boda y un final feliz. Y en la mayoría de esas historias de amor entre hombres ricos y extremadamente guapos, y chicas extremadamente bellas pero pobres, no existían las suegras. Ellos por lo general eran huérfanos, a lo sumo tenían tíos, o sea el conflicto con la suegrita no entraba en esas novelas.
María del Socorro Tellado López, tal su nombre real, murió el 11 de abril de este año, a los 81, consagrándose la escritora más leída luego de la Biblia, y Cervantes. Habría que investigar cómo se llevaba con su suegra la reina de la novela rosa.
Y, si bien, hace rato que ya no espero encontrar un personaje de Corín Tellado para que me lleve al altar. Tampoco esperaba encontrar a la mamá de Nando en su casa. Ella no vive en Argentina, ella no estaba en los planes de esa noche. Cómo detesté la sorpresa que me dio. Y como odié mi entrada a escena con palabras que indicaban el claro deseo sexual hacia su hijo. Bocona. Era una aparición de cuarta, quién en su sano juicio haría eso. Nadie, nadie que supiera que su suegra está tras la puerta, nadie podría decir eso, ¡quiero comerte!, ¡comerse a su hijito! Cualquier persona normal, salvo que sea de una tribu de caníbales, sabe que ese “comerte” no es literal, sino que es “quiero cogerte”. ¿Qué mujer en sus cabales le dice a su suegra que se quiere coger a su hijo?
Con sólo trasponer una puerta y escuchar esas palabras develadoras que venían de la boca de El del cuarto, Mali te presentó a mi mamá, todo comenzó a cambiar, y era como si Nando estuviera diciendo algo que mi mente no podía procesar, luego de esa frase, le veía mover los labios pero no lo escuchaba, y también había una mujer que venía hacía mi en actitud franca. Pero yo seguía parada en el umbral de la cocina, con cara de pelotuda al cuadrado, sin poder articular frase, consonante, vocal o siquiera onomatopeya.
Ya era tarde para decir algo, ella me estaba abrazando.
-Malizia, ¡qué alegría conocerte!- me dijo al mismo tiempo que extendía los brazos, me envolvía con ellos, y me daba un beso en el cachete. Mientras sin soltarme me decía al oído: “Veo que sos una novia muy cariñosa”.
Mi parálisis mental me hizo perder no sólo la palabra, sino la sagacidad, no podía darme cuenta de qué tonito había usado. ¿Era bueno o malo, estaba elogiando mi pasión, o eran palabras de desaprobación encubierta?
Sálvenme los ángeles protectores de suegras, lo único que hice fue sonreír, y decirle algo parecido. Luego como si nada, como si todo lo anterior no hubiera pasado, siguió con lo suyo, y me preguntó si me gustaban los vegetales al wok con salmón, y papitas andinas al horno. "Sí", le dije yo, mientras pensaba cuánto tiempo se quedaría mi suegra en Buenos Aires.

Pic: El Andariego

Sorpresa y media

Ayer llegué muerta, exhausta de mi trabajo. Tiré como siempre las cosas en mi cama, y me dispuse a meterme en el baño para darme una ducha caliente, reparadora, para ponerme mi viejo pijama, el buzo polar que más adoro, gris, hecho mierda, pantuflas despeluchadas. Combo completo anti sexy. Pensaba tomarme un buen caldo de sopa, con alguna ensaladita rica, y ver series por la tele. Habíamos quedado con Nando que hoy taza, taza, cada uno en su casa. Y la verdad con tanto trabajo ni lo había conectado en todo el día. No somos una pareja pegada all time, a los SMS o al Chat, si nos hablamos es una vez, para coordinar dónde dormimos, si es que dormimos juntos, o simplemente para ver qué onda. Luego de todo este spa de cabotaje que pensaba hacer lo llamaría para darle el besito de las buenas noches. Lo más gracioso que a veces, cuando le doy el besito de las buenas noches por teléfono, cambiamos los planes y decidimos dárnoslo en persona. Esos son los beneficios de vivir a dos pisos de distancia. Pero, ni bien arrojé las botas al aire, recibo un mensaje de él.

Llegaste? Cambio de planes, sorpresa en el 4. Cuando puedas subí.

No sé si me gustan las sorpresas. Debería decir me gustan selectivamente las sorpresas, por ejemplo, odiaría una fiesta sorpresa de cumpleaños, y mis amigas, and family, lo saben y jamás organizarían una para mí, porque lo más probable es que las putee in eternun, y esté con cara de culo todo el party. Pero hay otras sorpresas, que me llenan (llenaron) de felicidad.
La mejor que tuve fue cuando una vez, previa pelea, justo el día anterior a mi cumple, con mi segunda pareja, él me espero en la puerta del departamento, por horas, a que llegara de una cena con mis amigas. Fue uno de los mejores regalos de cumpleaños. Por un lado me quedo tranquila, creo que Nando me conoce, y si no, mi cumple ya pasó, así que no creo que yo abra la puerta y encuentre a todos diciéndome: ¡sorpresa, feliz cumpleaños!
No quise llamarlo, porque me conozco y le iba a romper las pelotas pidiéndole que me diga la sorpresa, algo que no haría porque sino no sería sorpresa. Obvio. Por eso, me volví a poner las botas, me peine un poco, me puse brillo en los labios, me rocié con perfume, y me fui al cuarto. Mi curiosidad pudo más que mi cansancio, no me imaginaba qué tendría Nando para mí. Él no es muy afecto a esas cosas.
La verdad no tuve tiempo de pensar mucho, quizás haya llegado el Ipod que encargó por Internet hilvanó mi mente en el ascensor, o no sé el libro de fotos que está por publicar, no sabía qué pensar es un hombre bastante impredecible.
Abrí la puerta y vi la mesa preparada para tres. Sorpresa. Lo llamé y me dijo, "acá en la cocina". Nando nunca cocina. Sorpresa. El olor a comida era muy, pero muy tentador, mis fosas nasales experimentaron placer inmediato, mi cerebro descrifro: comida sabrosa.

-Mmmm... con este olorcito me dieron ganas de comerte a vos también, papito...- digo sensualmente abriendo la puerta de la cocina, ilusionada con tener un banquete sexual-gourmet.
Al mismo tiempo que digo esto, veo a una señora muy coqueta, muy linda, cocinando.
Sorpresa.
-Mali mi mamá vino a visitarme. Mami te presento a Mali-dijo Nando, el más guacho creador de sorpresas, qué digo de sorpresas, de ¡sorpresas y media!, diría Julián Weich. Anoche conocí a mi suegra.

Continuará…
Pic: Fuzzy Light Club