Pura ley de Murphy

"Si algo puede andar mal, andará mal". Esto no lo digo yo, sino el famous señor Murphy. Que por lo que vendió de sus leyes no le fue tan mal que digamos.
Yo no puedo creerlo. No puedo. En menos de diez minutos tuve un SMS de Martín y a mi suegra en la puerta de mi departamento. Los dos para preguntarme sobre lo mismo. Qué onda con el otro. Me tienen harta. La historia del romance de mi suegrita con mi hermanastro me pudre más que el de Cecilia Roth con Gonzalo Heredia. Bueno ellos ya no están juntos, pero estas relaciones no sólo desparejas, sino interfamiliares políticas me están comiendo el cerebro.
Nando como si nada, como si todo estuviera bien, como que no le calienta. O lo niega, pobre. Y yo que me caliento por todo lo que él no muestra. Estoy viviendo días de mierda. Porque creo que en el fondo, estoy… estoy... Ay, ni quiero decirlo, pero lo pienso y mucho. Estoy celosa.
-Sabés qué Mali, dejate de joder, si tu suegra se quiere coger a tu hermanastro, o viceversa, que se cojan ambos dos, vos tenés que olvidarte de él, y que ella haga lo que se le cante, viejita puta.
-Mona, calláte, no ves que esto es un verdadero quilombo, y el novio de ella que está en Brasil, pobrecito
-Si serás hija de puta, no me hagas reír que me arrugo, desde cuándo te importa el brazuca. Por favor Mali, mentile a todos pero a mí ¡no!, soy Mona. ¡Hello! no me ves porque estoy del otro lado del teléfono, pero soy yo, chiquita. Vos seguís caliente con tu hermanastro, te lo firmo con duplicado.
Bla, bla, bla, le dije cualquier verdura y corté. Mona tiene razón, no puedo seguir con eso. Yo sé que Nando es para mí, yo soy para él, y toda la tonga. Lo sé, no me miento, ni niego, pero me hierve la sangre cuando pienso en la vieja a acostada con Martín.
Y ella que viene con un blend de no sé qué té a pedirme consejos, a mí, justo a mí. Claro que no sabe de mi historieta con su lover, qué se puede imaginar. Pero igual, cómo se puede hablar de sexo con la suegra, cómo se puede aconsejar en esto, cómo no le dije, pero por qué no te vas a culear con tu psicólogo en Brasil, y dejás a mi familia tranquila, y no, en cambio abrí los ojos y escuché, casi en estado de shock, las confidencias de ella. “A mí, (y se toca el pecho) me cabe Martín, pero vos... qué pensás, qué dirá Nandito”.
Nandito no sé, pero mi mamá la catapulta para siempre, y yo la mato. Pero no digo nada, sigo escuchándola. Y sólo atino a decirle, "Chechu es muy difícil aconsejar en esto".
Y cuando se va, vuelvo a leer el mensaje de mi hermanastro, que dice:

q onda con tu suegra? necesito verte, café mañana?

"Si algo puede andar mal, andará mal". Mañana me junto a tomar algo por la tarde, bien temprano a pleno sol. Sólo pienso decirle que la corte con mi suegra, qué se cree.

Pic: Creinasilvestre

Orgullo de soltera

Caminaba puteando en silencio porque el cajero de la vuelta de mi casa no funcionaba, perdón, no funcionaba otra vez, cuando escuché algo que me hizo girar la cabeza. Una mujer ya bastante mayor, debería estar cerca de los 80, tocaba insistentemente un portero eléctrico. Nadie le contestaba y ella seguía apretando su dedo sobre el botoncito dorado, cuando se abrió la puerta del edificio y un señor, supongo que sería el encargado le dijo, “Señora, no hay nadie en el quinto”.
-¡Señorita!- le respondió ella con voz muy aguda, segura, y algo enojada.
Yo ya había andado unos pasos cuando escuché esa increíble corrección que me hizo mirar sonriendo a la anciana. Me puse a pensar qué significado tiene que le digan “señora” o “señorita” en la vida de una mujer. Y como el “señora” algunas veces es claro signo del alejamiento de la soltería, y su pronunciación puede sonar como música de ángeles, y en otros momentos, o a una edad particular, puede pesar tanto como un elefante con problemas de obesidad.
O no es el primer “señora” que una señorita (joven) recibe de boca de alguien que le cae tan mal. ¿Qué es lo que define el límite entre los dos apelativos? La juventud dirán algunos, la forma de ser dirán otros, el estado civil unos terceros, hasta la gordura he escuchado por ahí, “si sos gorda te dicen señora seguro” (sic). Pero qué hace que una mujer sienta que todavía no le va esa palabra, que le queda muy grande, o muy ajustadita en algunos casos, o que simplemente no le calza.
Hay muchas veces que se usa el “señora” para marcar terreno, o para marcar límites de edad, más de una vez me pasó ir a tomar algo a un bar con un hombre guapo, y que la moza impertinente pregunte: “¿Qué quiere la señora?”. Pendeja de mierda, ya te va a llegar la edad a vos también. Siempre digo que me gusta salir con gente joven porque todos te dicen, aún las mozas más hijas de putas del mundo, ¿qué quieren chicos?
Chicos… ¿no suena a ser eternamente adolescente?
Se dieron cuenta de que este problemita, no lo tienen los tipos, porque ellos son siempre "señores", no son “señoritos”, salvo que vivan en una mansión de Barrio Parque, y así lo llame la mucama, o que trabaje en una novela mexicana. En todo caso, un mozo dirá: ¿qué quiere el caballero?, pero a los tipos ni se les hace ver esa distinción marital que se marca con una sola palabra. El “señor” puede ser casado o soltero, bígamo o hasta viudo.
Cuestiones más o menos, a mi ya me dicen señora, y me la banco, qué otra me queda. Libreta no tengo, novio sí, no me siento señora de nadie, porque no soy de nadie. Igual todavía me acuerdo del orgullo con que blandió ese “señorita” la anciana de hoy, y pensé que a veces la soltería se lleva con honor y gloria.

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Sexto sentido

Intento repasar detalle a detalle todo lo que pasó anoche en casa de mamá, Mona te juro que hago el recorrido mental palmo a palmo. Así como cuando quería recordar por qué no me di cuenta de que en la película Sexto sentido, Bruce Willis estaba muerto, te acordás que la fuimos a ver juntas, y vos te cagaste de la risa y yo no sabía de que te reías Mona... No, no me voy de tema, te decía que así como fui hilando los hechos que daban cuenta de que el tipo era un muertito más, así fui tratando de recordar todo lo que sucedió en la comida, paso a paso, y todo siempre vuelve al mismo punto. Mi conclusión no cambia: mi suegrita se quiso levantar a mi hermanastro. Sí, no abrás la boca así de grande, y te ruego no te rías porque te mato, aunque no pueda creerlo, es así. Ya lo sé que la mamá de Nando me caía bien, pero todo el encanto de su desfachatez de mujer superada cayó por la borda con ese cachondeo veterano. Y lo peor que anoche no pude decirle nada a nadie, porque pesqué varias veces a mi mamá haciendo ese gestito de oler mierda que hace cuando algo no le parece bien, y a mi hermana subiendo la ceja derecha mientras la miraba, y Nando como si nada. Cómo te iba llamar, no daba, enténdelo, me tragué la bronca hasta ahora. Pero, la culpa de todo la tiene mi vieja. Sí, Mona no la defiendas por favor, porque si ella no tuviera esa ambición de ser la familia Ingalls, sin sangre sajona, claro… esa cosa de reunir a todos, ¡a todos! esas ganas de formalizar... Ay quiero conocer a la mamá de Nando, ay Mali invitála a comer, hago una comida para la family, es un buen motivo para juntarnos, desde las fiestas que no estamos juntos. ¡Juntos! la puta que lo parió, para qué quiso juntarnos, para que yo me diera cuenta de que ella… Sí, ya sé que cuando imito a mi mamá hago una voz especial; no, no es voz de boluda, es otra voz... Ay, ay, cortála Mona, mi suegra empezó a tomar más de la cuenta, Nando me dijo que a veces le pasaba eso, ¿será alcohólica la tipa?, mirá que yo no aguanto eso, nooo yo jamás la vi tomada, qué decís, siempre fue una lady, bueno una lady medio rara, pero no daba tan zarpada. Sabés que tenés razón, no se habrá hecho el vivo mi hermanastro para darme celos, claro con la bronca que tenía por El del cuarto, mirá qué hijo de puta. ¿Yo celosa, Mona estás loca, celosa de qué? No me hagas reír por favor, ¿celosa, yo? Lo que tengo es bronca, vas a ver en un rato me llama mi vieja para decirme qué bicho le picó a mi suegra. Ya en la cocina me preguntó si tenía operada las lolas. ¡Y yo qué carajo sé si las tiene operadas! Claro, que lo miraba y estuvo chichoneando con él toda la noche, y él, muy turrito, vos sabés lo turrito que puede ser Martín, él le decía que parecía la hermana de Nando, pero qué va a parecer la hermana, vos estás fumada. La vieja está bien, pero no para tanto. Ahora vos te haces la idiota, ¿vos pensás que puede pasar por la hermana… qué decís, Mona? Sí, ella le lleva 20 años, sí no es tanto, ya sé que tu tía que tuvo a tu primo..., pero no cambiés de tema, estamos hablando de mi suegra, la puta madre, y todo venía tan bien. Se va la semana que viene, creo. Mona, vos no entendés cuando te hablo, no son ideas mías, vas a ver que mi vieja me llama, ¿a Nando, pero vos crees que estoy loca? Ni quiero tocar el tema de mi hermanastro, porque no se lo tragó nada, él sospecha que hubo algo entre nosotros, ni le pienso decir nada, ¿si él me pregunta? No sé, me hago la boluda. Sí, ya escuché el celular, mirá quién es: mi vieja, qué te dije Mona, mi intuición no falla, tengo un sexto sentido. Hola ma.

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