No te amo más

Con esto de las fiestas, vacaciones y demás hacía mil que no nos juntábamos con las chicas. Por eso cuando recibimos el SMS de Mona con un “hoy pintó comida mejicana, vienen?”, todas dijimos, "sí". Una a una fuimos llegando a la esquina de Palermo, donde está Xalapa el mexican restó.

Unas margaritas fueron el aperitivo de una charla que involucró los temas más bizarros, zarpados y por supuesto risueños. Cuando nos juntamos nos sentimos tan bien, Mona sigue con su vida amorosa patas arriba, Loli con su pancita que ya asoma tímidamente, Violeta recién llegada de su viaje a México, recordando en cada bocado (o trago) todo lo que vivió allí, y yo muy tranquila con Nando. Las chicas me reclaman más acción, "el descanso del guerrero", les contestó.
Cuando íbamos por la segunda Margarita, y ya nos habíamos bajado el guacamole con nachos, llegó a la mesa un muchacho sordomudo con varios papelitos en la mano. Una a una nos iba dando un pedacito de papel en el que se veía una poesía escrita en computadora en letra imprenta mayúscula. Le dimos unas monedas, las chicas le devolvieron la poesía pero yo me la quedé. Tomé el papel y leí para todas el poema.

NO TE AMO MÁS

MENTIRÍA DICIENDO QUE
TODAVÍA TE QUIERO COMO SIEMPRE TE QUISE
TENGO LA CERTEZA QUE
NADA FUE EN VANO
SIENTO DENTRO DE MÍ QUE
VOS NO SIGNIFICÁS NADA
NO PODRÍA DECIR JAMÁS QUE
ALIMENTO UN GRAN AMOR
SIENTO CADA VEZ MÁS QUE
¡YA TE OLVIDE!
Y JAMÁS USARÉ LA FRASE
¡YO TE AMO!
LO SIENTO PERO DEBO DECIR LA VERDAD
ES MUY TARDE

-Si este chico quiere lograr más monedas tendría que poner un poema más marketinero- les comenté riéndome a las chicas esa noche cuando lo terminé de leer.
Era tan deprimente. Luego empezamos a hablar pelotudeces y allí quedó aprisionado entre las hojas de mi agenda el triste poema de amor.
Hoy sucedió algo extraño.
Estábamos con Mona en mi casa, abrí la agenda buscando un número de teléfono y cayó el papel con la poesía.
-Nooo te aaaamoooo másssss- le recordé a Mona engrosando la voz.
-¡Ja! No puedo creer que la guardaste -me contestó.
Abrí el papel y, cuando volví a leer el poema, me di cuenta de que esa noche entre las Margaritas y la semi oscuridad que daba comer en la vereda, no había visto un mensaje, justo cuando terminaba el poema.

“AHORA LEER DE ABAJO HACIA ARRIBA”

Indicación que inmediatamente hice (y supongo que ustedes harán también).
Increíblemente la historia del “No te amo más” había virado como si se tratara de las dos caras de una moneda. El marketing estaba al fin.
Ojalá fuera tan fácil en la vida, ojalá con un simple ir y venir de letras y palabras se pudiera pasar del desamor al amor, así sólo con subir y bajar la vista de abajo hacia arriba, sin ninguna necesidad de romperse el corazón.
Pic: Lisa Hammershaimb
*

El cono de la ofensa

Mi mamá no me habla. O, mejor dicho, sí me habla pero con el filtro de la ofensa. No hay nada peor que esas conversaciones con ella. Cuando pone el filtro se le puede contar esto y lo otro y ella sólo responde, “ah, mmm, nnnn”, y si le preguntás si le pasa algo, aparece el temido, “¿qué me tiene que pasar? Nada, a mi no me pasa nada”.
Si tuviera teléfono visor su cara de culo ocuparía toda la pantalla, porque cuando mi vieja se ofende, agárrate Catalina. Cierra la mandíbula y la pera se le baja, que queda peor que la de Ricardo Fort.
Está muy ofendida conmigo, y con Nando más. Según ella, él tiene la culpa de que este año nos fuéramos los dos a pasar las fiestas lejos de la familia. “Lejos de casa, como unos parias”, ésas fueron sus palabras reproducidas por mi hermana, que a su vez me dijo: “Ay, Mali si yo pudiera me iría, y sola, te dejo a todos, hijos inclusive, aquí”.
¡Sí, me fui a pasar Navidad y Año Nuevo a Cuba!
Nando llegó un día con un sobre blanco y me dijo que el regalo de Papa Noel se había adelantado. Cuando lo abrí eran pasajes y vouchers para Cuba. El regalo soñado en el momento perfecto. Una especie de luna de miel, si hay que rotular los momentos. Pero en definitiva, un tiempo juntos, solos, y lejos de nuestros locos parientes.
O sea que el primer día de 2010 lo empecé lejos de toda mi familia y al lado de la persona que amo. Yo sabía que mi vieja se iba a encular pero la verdad lo prefierí a volver a vivir todo lo del año pasado, sobre todo ver a Martín, mi hermanastro.
Hace meses que no me veía con él, lo estuve esquivando, y creo que él también a mí.
Me había propuesto ni mandarle un mensaje del tipo “lo mejor para vos, que sea un buen año, bla, bla, bla”. Pero fue él que dio el primer paso.
Creáse o no, mi hermanastro me habló por teléfono para desearme felices fiestas, pero no me dijo nada de vernos como otras veces, ni hizo alusión a nuestros encuentros sexuales, ni nada por el estilo. Una conversación muy polite. Un capítulo que por suerte se cerró. Aunque con mi hermanastro nunca me queda todo claro, me resultó muy rara su actitud. Demasiado buenito.
No tengo idea si él sigue comunicado con mi suegrita, porque a la pendevieja no la llamé más desde que se volvió a Brasil con su pareja, y según me cuenta Nando parece que todo sigue como antes. Retomó su vida normal. Si se puede decir normal.
Nos invitó a pasar Fin de Año, pero por suerte le dijimos que nos íbamos, así que este año sólo puedo decir que hice los llamados respectivos para desear un feliz año a todos… desde miles de kilómetros de distancia. Un bonus track de paz y felicidad para mí.