Con esto de las fiestas, vacaciones y demás hacía mil que no nos juntábamos con las chicas. Por eso cuando recibimos el SMS de Mona con un “hoy pintó comida mejicana, vienen?”, todas dijimos, "sí". Una a una fuimos llegando a la esquina de Palermo, donde está Xalapa el mexican restó.
Cuando íbamos por la segunda Margarita, y ya nos habíamos bajado el guacamole con nachos, llegó a la mesa un muchacho sordomudo con varios papelitos en la mano. Una a una nos iba dando un pedacito de papel en el que se veía una poesía escrita en computadora en letra imprenta mayúscula. Le dimos unas monedas, las chicas le devolvieron la poesía pero yo me la quedé. Tomé el papel y leí para todas el poema.
NO TE AMO MÁS
MENTIRÍA DICIENDO QUE
TODAVÍA TE QUIERO COMO SIEMPRE TE QUISE
TENGO LA CERTEZA QUE
NADA FUE EN VANO
SIENTO DENTRO DE MÍ QUE
VOS NO SIGNIFICÁS NADA
NO PODRÍA DECIR JAMÁS QUE
ALIMENTO UN GRAN AMOR
SIENTO CADA VEZ MÁS QUE
¡YA TE OLVIDE!
Y JAMÁS USARÉ LA FRASE
¡YO TE AMO!
LO SIENTO PERO DEBO DECIR LA VERDAD
ES MUY TARDE
-Si este chico quiere lograr más monedas tendría que poner un poema más marketinero- les comenté riéndome a las chicas esa noche cuando lo terminé de leer.
Hoy sucedió algo extraño.
-Nooo te aaaamoooo másssss- le recordé a Mona engrosando la voz.
-¡Ja! No puedo creer que la guardaste -me contestó.
Abrí el papel y, cuando volví a leer el poema, me di cuenta de que esa noche entre las Margaritas y la semi oscuridad que daba comer en la vereda, no había visto un mensaje, justo cuando terminaba el poema.
“AHORA LEER DE ABAJO HACIA ARRIBA”
Indicación que inmediatamente hice (y supongo que ustedes harán también).
Increíblemente la historia del “No te amo más” había virado como si se tratara de las dos caras de una moneda. El marketing estaba al fin.








