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Con perdón de Dios

Un lector me mandó un link. Siempre me mandan cosas de todo tipo, y cuando digo de todo tipo, digo de t-o-d-o t-i-p-o. Como la curiosidad no sólo mata al hombre, y no quiero ser mujer muerta, inmediatamente cliqueé. Lo que vi me sorprendió, y juro que a esta altura de mi vida, o la vida a esta altura tiene que hacer un esfuerzo para sorprenderme. Si bien es un tema delicado, y hasta diría sacrílego, no quiero dejar de compartirlo con ustedes. Y no es de buena, sino para no ir yo sola al infierno.
No es ninguna novedad decir que la fe católica tiene un merchandising muy amplio, sólo basta para comprobarlo acercarse a la salida de algún templo de los considerados VIP (Very Iglesia Popular), como el de Luján, en Buenos Aires, ni hablar de los que están en Roma, o la muy francesa Notre Dame. Ejemplos hay miles, y cada uno ilustrará en su mente el que tiene más cerca en su ciudad-país, en todos están los puestitos que venden las estampitas de los santos, velas para encender, los infaltables crucifijos (un clásico del ramo), medallitas de todo tipo de material y tamaño, cuadritos variados, los rosarios de plásticos blanco, celestes o marrones, otro clásico aquí es la estampita de San Cayetano (el patrono del pan y del trabajo) con la espiguita de trigo.
Es el mercado de la religión. Suena mal pero es así. La última vez que estuve en Luján, hace como tres años, me enteré de que los puestitos donde venden todo este tipo de productos sacros son hereditarios, algo así como el tema de los escribanos, no pueden ser vendidos, sino que se heredan por sangre. Chupáte ese cirio.
Sí, es innegable que ya hay una gran merchandising de productos religiosos, y ni les cuento cuando un santo se pone de moda. Porque reconozcámoslo, también la moda influye en el ámbito sagrado. Ahora al pobre San Antonio, ni mú. No sé si fue desacreditado luego de no comprobársele la efectividad del 100%, u opacado por otros más mediáticos.
En Buenos Aires, hace unos años todos iban a la Virgen Desatanudos, un tiempo atrás tuvo su lugar de gloria en el devocionario popular la de San Nicolás. El mismo San Cayetano, todos los 7 de agosto es el más mediatizado, pues son miles los fieles que acuden a él. Sale en todos los noticieros.
Lo de las estampitas, medallitas y velas es algo que demuestra que hay objetos que funcionan como camino para reforzar o materializar la fe. Es cuestión de cada uno. Pero de ahí a hacer juguetes sexuales religiosos, es generar un gran escalón (diría infranqueable) entre lo sacro y lo sacrílego.
Hace un tiempo hablé de la moda de los consoladores con forma de bichitos, que un gusanito, que una foquita, que un conejo y bue… hasta los hace más simpáticos si se quiere, aunque es muy posible que salte alguna asociación de defensa de los animales, pero que tengan forma de vírgenes, crucifijos, o hasta de Buda (no se salva ninguna religión)... es too much.
Lo primero que pensé fue quién los compraría y gastaría unos 50 dólares, que es lo que valen. Para que no crean que me fumé algo, les paso la página, una advertencia: ¡si son creyentes y sensibles lo mejor es abstenerse!, después no digan que no les avisé. El lugar se llama Divine Interventions (Intervenciones divinas).
Y yo que creía que ya había visto todo, se ve que me queda mucho todavía por ver. Qué Dios me perdone, pero ...¿el Vaticano sabrá de todo esto?

Corte y acción

De pronto se cortó la luz. Eran las nueve de la noche. Detesto cuando se corta la luz. La comodidad de la vida moderna se enquistó tanto en mi espíritu, que el hecho de no tener energía eléctrica me hace caer en profundos abismos de aburrimiento.
No sé qué hacer.
Esa noche oscura estaba sola, por consiguiente no tenía con quién charlar en primera instancia, o hacer otras cosas en segunda, o viceversa. Y no me gusta leer bajo la luz titilante de una vela. Seguramente, si hubiera nacido antes de que Franklin descubriera la electricidad, y Edison le diera marketing con la lamparita, no hubiera detestado leer en esas condiciones. Pero, gracias a Dios, no nací en esa época, porque sino ya estaría muerta.
Por eso, en medio de un total y pasmoso tedio, en la más completa oscuridad, sólo quebrada por las velas que pululan por toda mi casa, descubrí algo. ¡Eureka! Que si bien es algo intrínseco a ciertas condiciones de un objeto que poseo, jamás había tenido la oportunidad de sentirlo tan vívido, como una verdadera maravilla de la ciencia o la modernidad. Hablo de Gusi, mi nuevo consolador, mi sex toy.
Él tiene la virtud de que puede andar aún sin energía eléctrica. Sería un boy scout sexual. Siempre listo.
Ustedes dirán, ¡qué boludez! Pero no se crean, porque cuando hay luz todo fluye, todo funciona y a nadie se le ocurre agradecer a Benjamín o Thomas porque así ocurra, está dentro de la normal cotidianeidad -función-de las cosas. Bueno, a mi jamás se me había cruzado el pensamiento de que Gusito, era de las pocas cosas que igual me daría satisfacción aunque no encendiera ningún electrodoméstico de la casa.
Sería algo así: “Cuando se apaga la luz, se enciende Gusi”. Parafraseando el famoso (y viejo) slogan que también tenía que ver con un producto para el buen funcionamiento sexual, claro que en ese caso no era para el target femenino, sino un producto para mejorar la erección masculina.
Fue así que mientras miles de personas seguían sin luz en la ciudad, y seguramente también se quejaban de estar aburridas, mientras hombres puteaban porque no podían ver el partido, o señoritas sufrían desconsoladas porque se perdían un capítulo de “Montecristo”, yo podía tener dulce consolación bajo la luz de una vela perfumada con vainilla, que por supuesto no encendí para crear climas, sino porque no veía un carajo.
Igual generó un agradable aroma y una luminosidad titilante que dio buen marco a mi autosatisfacción sexual en una noche en que la energía eléctrica faltó a la cita, pero no mi amante fiel, de silicona color fucsia, con carita sonriente, de 135 pesos, y espíritu muy servicial.
Por suerte, pilas nunca faltan en mi casa.

¿Y vos, de qué te reís?

Y yo que me reía y subestimaba lo que decían muchas de las damiselas que habían venido a la fuckwear, o sea la passion party, me vi embuida por esos pensamientos también.
Es que en la época que los sex toy se convirtieron en elementos no temidos por las solteras de bien, o casadas satisfechas también, el diseño de los mismos ha evolucionado hacia una especie de Renacimiento de los objetos de placer. Una nueva era: la de los bichitos contentos. Patitos, conejitos, foquitas, y demás animalitos componen el universo del nuevo vibrador.
Es así que la creatividad de los diseñadores que están en las empresas que los fabrican hizo que dieran un enorme salto.
No ya del antiguo dildo, en madera o piedra, que vendría a ser la prehistoria de los consoladores; sino un gran salto del modelo más actual con forma de pene.
Un salto que llevó a que pasaran a ser un encantador objeto de color, generalmente de color fosforecente, o bien verde, o bien fucsia, rosa o amarillo, con ojitos picarones y sonrisa cordial. Tan inocente objeto, que más de una abuela desprevenida podría poner en el bolso del bebé.
Y aquí viene el tema. Muchas de mis amigas, que no nombro por expreso pedido de ellas, dijeron que no se meterían "allí" una cosa con cara. En ese momento me reí como loca, y las acusé de prejuiciosas, totalmente alejadas de la nueva tendencia de los consoladores sweety, las empuje hacia el rincón de las minas quisquillosas.
Pero..., ahora me sucede algo con Gusy, el gusanito feliz, o mejor dicho el gusanito que me hace feliz, y me dan vuelta en la cabeza los dichos de ellas, las caras de aprensión, y las miradas dubitativas mientras lo tenían vibrando en su mano, el día de la mencionada reunión.
Es que cada vez que Gusi entra y sale sonriendo, no sé si se está riendo de mí, o riendo conmigo. Y la duda, como dijo (o pudo haber dicho) Otelo, envenena.
No es que esté enojada con él, pobre sex bichito toy. No, nada que ver, pero he decidido no mirarlo más a la cara. Es triste pero es así.
Después de todo, quién me manda a comprar un vibrador marca Fun factory. Lógico que debía ser risueño.

Enciéndete y anda

Existen mitos universales acerca de la resurrección de los muertos. Para los egipcios Isis presta este servicio a su hermano Osiris, el cual era descuartizado cada noche por su malvado hermano Set. Isis trabaja durante la noche hasta el amanecer, juntando las partes de su hermano, pues de lo contrario, no saldría el sol. Jesucristo resucitó a Lázaro. En la mitología griega, Démeter trae a su hija Perséfone de la Tierra de los Muertos una vez al año. A esta lista universal tengo que agregar también a Felipe, mi amante fiel.
Sí, sí, sí, él también volvió a la vida. Él va a entrar en la mitología urbana de las chicas viudas del placer mecánico. Felipe resucitó, volvió cual Terminator II y está otra vez en perfectas condiciones.
Para los que no lo conocen, digo de nombre y función, porque personalmente face to face, sólo yo lo conozco, yo y mi ex novio que es quien me lo había regalado, pero nadie más -sorry, creo que mi mamá también, pero eso mejor obviarlo, pues fue una fatalidad del destino-, para todos ellos les aclaro que, Felipe o Fílip, era mi consolador, ¡no era es, es, es! Pues volvió de la muerte cual Lázaro, por supuesto que a él no le dijeron:
-Levántate y anda- porque a pesar de estar muerto, y no funcionar, levantado estuvo siempre.
No fue un milagro, sino unas manos milagrosas, las de El Oso, el amigo de mi amiga, el que arregla tuti cuanti, que lo volvieron a la vida.
Debo reconocer, que durante un tiempito me negué a darle a Fílip, para que vaya a reparaciones. Pero mi amiga insistió, y en mi lista de cosas a comprar, el vibrador siempre estaba último, pues no piensen que soy una insaciable ninfómana. Y había cosas más importantes, como arreglar el lavarropas, comprar un secador de pelo nuevo, en fin… siempre quedaba relegado, y siempre la plata alcanzaba, con suerte, hasta el anteúltimo ítem. Ahora pienso, haciendo un análisis de la situación, que quizás no quería reemplazarlo, por ser el primero, y que buscaba excusas para no hacerlo. Pura estupidez mía.
La cuestión que Adru, me dijo:
-Déjate de joder, y dame la parte de adentro, esa que destripaste, que se la llevo a El Oso, y te juro que te lo arregla.
-¿Te parece? ¿No le va a dar asquito?
-Pero boluda, si eso iba a dentro… que asquito ni ocho cuartos, es como cualquier pieza mecánica, o electrónica, o no sé qué mierda. ¡Dámelo, ya!
Estoy segura que ella, quería de alguna forma enmendar lo que había hecho, cuando contó en una reunión la existencia de Fílip y mi relación con él. Pero, eso estaba olvidado, si algo tengo de bueno es que no soy rencorosa.
Luego de unos minutos me convenció y volví de mi cuarto, con su corazoncito en una bolsita de nylon. Y asi como el hada protectora arregló el corazón de Pinocho, El Oso arregló el suyo. Sólo restaba conectarlo, pero esa era una tarea mía.
Antes le dí un merecido baño de inmersión en la pileta lavamanos, con burbujas y aceites, y sales y todo, quería que se sintiera como nuevo. Lo envolví en una toallita muy esponjosa, y lo llevé al cuarto, nuestro cuarto.
Allí encendí velas, y como en un ritual de sanación, metí lo que tenía que meter adentro, digo de él. Giré la perilla, expectante. ¡Y Felipe sonriendo despertó!
El brum, brum comenzó a sonar en mis oídos como música celestial. Era él, que con su carita felipesca y con su único ojito me expresaba lo contento que estaba de volverme a ver. El amante fiel había vuelto, y yo me sentía tan feliz. ¡Feeelipeeee!


Para conocer toda la historia:
1. Mi amigo Felipe
2. Murió Felipe
3. Oda a Felipe

Oda a Felipe (Q.E.P.D.)

¡Oh! pequeño pillo,
energía a pila,
vibración divina,
me has dejado sola,
te has ido…
Ya no sentiré
tu caricia cumbre,
tu palpitar mecánico,
tu callado sosiego
cuando la batería
se moría.
Así, pensé que había pasado,
que estabas apagado
en esa triste noche,
que me dejaste.
¡Que estabas apagado!
¡Que erróneo pensamiento!
No era eso,
estabas sin aliento.
Tu almita
de sex toy
se había terminado,
quién sabe los motivos,
quién sabe los pecados,
quién sabe qué ha pasado.
Lo único que sé
es que te has muerto,
ni un movimiento más,
ni un estertor,
sin una vibración,
sin un brum brum,
sin el mínimo indicio
de que podías
dar el último servicio.
Adiós, pequeño amigo.
Adiós, amante satisfecho.
Adiós, lujuria artificial,
pues no hay hombre
en mi lecho.
Sé que me amaste a tu manera
y yo a la mía.

Murió Felipe

Ya les conté que tengo un amigo sexual, Felipe. Alías "The consolator". Bueno, tenía porque hace poco murió. Y no es cuestión de pilas u otra cosa, no sé que le pasó, un día se quedó quietito, quietito, el pobrecito. Se murió porque para mí ya tenía vida.

No puedo decir que se quedó duro, porque siempre estuvo así. Pero yo le daba vuelta una rosquita y nada. Muerto, sin el mínimo gesto de movimiento. Ni una mímina vibration, nothing... nada. Ni un brrrrr. .o rrrrr siquiera o un r. ¡Juro que no fue abuso, ni trabajo forzado!

Lo peor fue que se me ocurrió abrirlo, digamos hacer una especie de operación quirúrgica. Adentro tenía un aparatito, que ni sé lo que era, pero que cuando tiré de un cable, pummm se salió. Era un sistema muy primario, pero yo lo dejé secundario. Se le cortó algo, así que dejó de funcionar, estaba así con todo afuera como si lo hubieran operado a miembro abierto. Yo no tengo suerte, hasta a Felipe lo agarró la impotencia.

Entonces le conté a mi amiga Adru, que había tenido el descaro de propagar mi relación con Feli, en una fiesta con amigos, o sea que ya muchos sabían de mi autosatisfacción sexual. Pero como ya dije una vez y no me canso de repetirlo, sigo manteniendo el derecho a ella. ¿Por qué en los hombres no está mal visto y en la mujeres sí? Nunca, lo voy a entender.

¿Cómo pudo contar algo así, algo tan íntimo...? (Por favor ahora no lo comenten ustedes, mantengan discreción se lo pido por favor, aunque ya no sirve de nada, él ya está muertito).

Decía que el Oso, era uno de los que se había enterado de lo mío con Feli, y además es un tipo que arregla todo lo que caen en sus manos. Transcribo lo que se le ocurrió a mi amiga, cuentatuti.

- ¿Se te murió Felipe?
- Sí, estoy desconsolada.
- Me imagino.
- No sé que le pasó, un día dejó de funcionar.
- ¿Le cambiaste las pilas?
- Eran nuevas.
- No serían esas truchas que venden en el subte, que no duran una mierda.
- Eran Duracell, las del conejito rosa.
- Ah...esas son buenas. ¿Querés que le diga al Oso que te lo arregle?

¿Alguien puede suponer algo tan horroroso como esto? La imagen del Oso con mi Filíp (que no es marca Phillips, por ahí hubiera durado más...), la imagen de él con él en sus manotas fue desvastadora.
Nadie, nadie lo tocaría más que yo. Y si se le terminó su vida útil de amigo sexual, así quedará grabado en la historia como mi primer sex toy, quedará en los anales en el mismo nivel que la Pepona que me regaló mi abuelita. Ningún otro objeto que compre le sacará el puesto.
Es, fue y será el rey.

Pero como dice el dicho: "A rey muerto, rey puesto".
No me queda otra que ir a un Sex Shop, claro que será a principio de mes, porque no tengo un mango. Y el deseo bien puede esperar.
Además un lutito se merece el pobre.

Mi amigo Felipe

Tengo un amigo sexual, que no habla, no protesta, está cuando yo quiero, y me da placer sin un reproche, sólo necesita de una pila para funcionar. Es un consolador y lo bauticé: Felipe.
¿Por qué este nombre? No sé, fue mirarlo y verle cara de Felipe, con perdón de todos los Felipes que vaguen por ahí, pero esa es la pura verdad.
Felipe fue un regalo de mi ex novio, en un encuentro sexual que tuvimos. Cuando estabamos en el hotel, miré por curiosidad un catálogo que había allí en la mesa de luz. Un catálogo de juguetitos sexuales, y allí con la mejor carita de ex novia que se encama de nuevo con él, le dije:
- ¿Me comprás uno?
Y él que quería complacerme en todo me dijo:
-Averigüá cuánto sale. Y ahí nomás me lo compró, me lo regaló y por supuesto: lo estrenó. ¡Oh machos cabríos que se sienten dueños del sexo por derecho propio! ¿Quién les hizo creer eso? Miles de años de cultura.
La cuestión que Felipe, causó un revuelo entre mis amigas (algunas lo saben otras no), y ahí me di cuenta de que en nuestra sociedad es algo que todavía no sentó precedente. ¿Por qué se ve con malos ojos la autosatisfacción femenina? ¿Es un tabú tan grande que ni puede mencionárselo?
Cuando mi ex me llamó para tener sexo de nuevo, le dije que no. Y él apesadumbrado me dijo: Me cavé mi propia fosa. Nada que ver.
Felipe no suplanta a nadie, sólo es un entretenimiento para esas noches en que doy vueltas y vueltas, y no me duermo. O esas tardes en que doy vueltas y vueltas..., o esas mañanas... en fin no tiene horario. El deseo no tiene horario.
Una amiga me contó que su prima de 30 años vive en EEUU y es lo más común que las mujeres solteras tengan no uno, sino varios y de varios modelos, porque los hay de todo tipo, tamaño, colores, texturas. Otra amiga se ríe, con timidez, cuando le digo:
-Estuve con Felipe, y ya quiero que hable.
No sería mala idea incorporarle algo así como las muñecas de antes que decían “Mamá”, ahora sería un chip que le haga decir: te amo, sos la mejor, te quiero siempre conmigo, jamás te dejaré, ¡guauuu me volvés loco!.
O mejor una podría programar lo que le gustaría escuchar. Quizás ya haya modelos con voz, yo no los conozco, pero tampoco soy la experta de los consoladores.
A veces me duermo con él al lado, guardado en un portacosmético acolchado y custodiado por Marilyn, porque no traía nada el pobrecito, sólo una bolsita de plástico que se rompió al abrirla.
Ni quiero acordarme el día que mi mamá se quedó a dormir y por error encontró a Felipe. No me dijo nada, y por supuesto yo no dije nada. ¿Será traumático para una madre saber que su hija usa esos “artefactos”? Al tiempo empezó terapia (espero no por ese motivo) así que tendrá un lugar para quejarse de su hija y de su amiguito.
Felipe ya forma parte de mi vida y lo mejor es que nunca me va a dejar. A veces lo notó cansado, entonces le cambio la pila, y de nuevo está tan contento y vivaz como antes.

MALiZiA